martes, 31 de enero de 2017

Tu i jo i un bes sense port

«L’aigua roba gessamins
al cor de la nit morena.
Blanca bugada de sal
pels alts terrats de la pena.
Tu i jo i un bes sense port
com una trena negra.

Tu i jo i un bes sense port
en vaixell sense bandera.
El corb, al fons de l’avenc
gavines a l’escullera.
Carbó d’amor dins dels ulls
com una trena negra.

Carbó d’amor dins dels ulls
i el ulls dins de la tristesa.
La tristesa dins la mar,
la mar dins la lluna cega.
I la lluna al grat del vent

com una trena negra.»

Cançò del bes sense port

Maria Mercè Marçal


Tipos de la huerta

Todocolección

lunes, 30 de enero de 2017

Que se pierden tras de mí las orillas

«Comienza a serme infiel
la piel de la garganta;
pero ahora que se pierden tras de mí las orillas,
tómame una vez más, mi desdeñoso amante,
mientras las algas ponen
un collar en mi cuello.»

Baño


María Victoria Atencia


Playa de Levante

Todocolección


domingo, 29 de enero de 2017

Que mai no és tard per les primeres flors

«El vas conèixer un dia com els altres,
quan tenies dos fills, ja, i al darrere
duies més de vint anys de matrimoni.
Però ell deixà de ser aviat com els altres,
i a poc a poc vas començar a endinsar-t’hi,
en ell i en els motels de carretera,
i en les cales desertes, en les nits
d’estiu cap a tardor i de tardor a hivern.
Tot en ell, tot en tu, tot en vosaltres
anunciava que arribaria aviat
una llarga i eterna primavera.
Vàreu fer plans. Volíeu acabar
amb tot per començar amb només vosaltres.
I fou llavors, cap a finals d’hivern,
quan va sonar el telèfon. A través
del cable t’arribava, esmicolada,
la seva veu que et deia que potser
no arribaria mai cap primavera.
La malaltia duraria anys
i molt possiblement no en sortiria,
però aquells plans, aquell acabar amb tot,
els vas guardar al calaix, amb l’esperança
que tard o d’hora la primera flor
s’obriria. Sis anys més tard, com saps,
va morir, i amb ell fou també enterrada
la clau del teu calaix. No se sabria
per què ploraves aquell dia a casa
amb els teus fills. Molt i molt lluny de tu
se celebrava un funeral tot ple
de gent on cap dels vius no et coneixia.
Dies més tard, com sempre d’amagat,
t’hi vas trobar per última vegada
a Barcelona, allí, en aquella mena
de cementiri immens que dóna al mar.
I vas deixar-li sis roses vermelles
en record d’aquells anys, per demostrar
que res no pot parar la primavera,
que mai no és tard per les primeres flors.»

Les primeres flors

Adrià Targa


Mercado de flores en la Plaza del Caudillo

Todocolección

sábado, 28 de enero de 2017

Ayer, al anochecer

«Las sombras descendían, los pájaros callaban,
la luna desplegaba su nacarado olán.
La noche era de oro, los astros nos miraban
y el viento nos traía la esencia del galán.

El cielo azul tenía cambiantes de topacio,
la tierra oscura cabello de bálsamo sutil;
tus ojos más destellos que todo aquel espacio,
tu juventud más ámbar que todo aquel abril.

Aquella era la hora solemne en que me inspiro,
en que del alma brota el cántico nupcial,
el cántico inefable del beso y del suspiro,
el cántico más dulce, del idilio triunfal.

De súbito atraído quizá por una estrella,
volviste al éter puro tu rostro soñador…
Y dije a los luceros: “¡verted el cielo en ella!”
y dije a tus pupilas: “¡verted en mí el amor!”»

Ayer, al anochecer

Víctor Hugo


Torres de Serranos

http://valenciaplaza.com/

viernes, 27 de enero de 2017

Les sedes dels nostres records

«Dins l’amagatall del cor
hi ha una galta pàl·lida,
la tebior d’un bes molt fi
i una paraula punxaguda
que tu mai no vas dir-me.Dins l’amagatall del llavi
hi ha desiguals petjades
d’unes dents amorosides:
– Tot el somni d’un Amor
dorm, caut, al trèbol dels llavis -.
Dins l’amagatall dels ulls
nia la teua mirada
ben farcida de guspires
com el cel replé d’estrelles…


El teu llavi s’esbadella.
Tremola al vent del desig, el teu cor…
I l’Amor, nu i fredolic,
cus i recús, per cobrir-se,
les sedes dels nostres records;(la primera rosa que vas prendre’m,
el primer bes que et vaig collir,
tota la primera nit de noces
i aquell plor de primala que va fer,
en nàixer, el nostre fill).»

Poema de tu i jo

Carles Salvador


Foto Utrilla. Valencia

Todocolección

jueves, 26 de enero de 2017

El mar contiene al mundo

«No nos deja olvidar
pues cada ola
es un recordatorio
bramando
nuestra muerte
hacia la orilla.»

El mar contiene al mundo

Rosana Acquaroni




Las Arenas

Todocolección

miércoles, 25 de enero de 2017

Serás Hombre, hijo mío

«Si puedes mantener la cabeza cuando todo a tu alrededor
pierde la suya y por ello te culpan,
si puedes confiar en ti cuando de ti todos dudan,
pero admites también sus dudas;
si puedes esperar sin cansarte en la espera,
o ser mentido, no pagues con mentiras,
o ser odiado, no des lugar al odio,
y -aun- no parezcas demasiado bueno, ni demasiado sabio.

Si puedes soñar -y no hacer de los sueños tu maestro,
si puedes pensar -y no hacer de las ideas tu objetivo,
si puedes encontrarte con el Triunfo y el Desastre
y tratar de la misma manera a los dos farsantes;
si puedes admitir la verdad que has dicho
engañado por bribones que hacen trampas para tontos.
O mirar las cosas que en tu vida has puesto, rotas,
y agacharte y reconstruirlas con herramientas viejas.

Si puedes arrinconar todas tus victorias
y arriesgarlas por un golpe de suerte,
y perder, y empezar de nuevo desde el principio
y nunca decir nada de lo que has perdido;
si puedes forzar tu corazón y nervios y tendones
para jugar tu turno tiempo después de que se hayan gastado.
Y así resistir cuando no te quede nada
excepto la Voluntad que les dice: «Resistid».

Si puedes hablar con multitudes y mantener tu virtud,
o pasear con reyes y no perder el sentido común,
si los enemigos y los amigos no pueden herirte,
si todos cuentan contigo, pero ninguno demasiado;
si puedes llenar el minuto inolvidable
con los sesenta segundos que lo recorren.
Tuya es la Tierra y todo lo que en ella habita,
y -lo que es más-, serás Hombre, hijo mío.»

Si

Joseph Rudyard Kipling


Todocolección

martes, 24 de enero de 2017

El mar triste

«Palpita un mar de acero de olas grises
dentro los toscos murallones roídos
del puerto viejo. Sopla el viento norte
y riza el mar. El triste mar arrulla
una ilusión amarga con sus olas grises.

El viento norte riza el mar, y el mar azota
el murallón del puerto.

Cierra la tarde el horizonte
anubarrado. Sobre el mar de acero
hay un cielo de plomo.

El rojo bergantín es un fantasma
sangriento, sobre el mar, que el mar sacude...

Lúgubre zumba el viento norte y silba triste
en la agria lira de las jarcias recias.

El rojo bergantín es un fantasma
que el viento agita y mece el mar rizado,
el tosco mar rizado de olas grises.»

El mar triste

Antonio Machado


Barando las barcas del bou

Todocolección

lunes, 23 de enero de 2017

Bajo los fuegos de fugaces colores

«Bajo los fuegos de fugaces colores
que iluminan el aire de la noche,
dame tu mano.

Mira abrirse las palmeras doradas, rojas, verdes;
caen los frutos azules de la altura;
rasgan el negro terciopelo
las estelas de plata...

En tus ojos yo veo el frío ardor,
artificial y efímero
de los castillos que veloces surgen
y veloces se extinguen.

Dame tu mano: es todo cuanto tengo
en medio de esta falsa
riqueza, de esta dádiva
que fugazmente se otorga y se consume.

Así es todo: organizado y yerto
brota el amor, crece, se desparrama, se hunde,
vuelve la oscuridad
en la que, previsto y bien envuelto, yacía.

Nada, nada...

Dame tu mano. Entre los irisados estampidos
alegres sólo para los alegres,
se esfuma el corazón, igual que una girándula
demasiado mojada para arder o dar luz.

En este tornasolado e intrincado bosque
dame tu mano para que no me pierda.»

Bajo los fuegos de fugaces colores

Antonio Gala


Actual Plaza del Ayuntamiento

Todocolección

domingo, 22 de enero de 2017

Com un camp de carxofes esclatades en flor...

«Com un camp de carxofes esclatades
en flor

és blau el camí de l'insensat, les 
plomes del tigre, les llàgrimes

d'una serp que ha perdut les cames, 
el cor del caragol que em

batega entre les dents de la 
prudència mentre Déu li torna les

fletxes sangonoses al tirà de Babilònia 
i un lleó estornuda gats

enmig de la tempesta i un àngel 
somriu al seu sexe que esclata

com les carxofes a l'estiu. Suor d'euga 
i sortilegi de peixos que

sostenen el món sobre els muscles de 
la llegenda.

Deixa'm el mapa i queda't el tresor 
perquè puga creure

que encara busque el camí del camí 
d'algun cos constel·lat.»

Com un camp de carxofes esclatades en flor...

Jùlia Zabala


Barraca en la huerta de Valencia

Todocolección


sábado, 21 de enero de 2017

Romance de la luna

«La luna vino a la fragua
con su polisón de nardos.
El niño la mira mira.
El niño la está mirando.

En el aire conmovido
mueve la luna sus brazos
y enseña, lúbrica y pura,
sus senos de duro estaño.

Huye luna, luna, luna.
Si vinieran los gitanos,
harían con tu corazón
collares y anillos blancos.

Niño déjame que baile.
Cuando vengan los gitanos,
te encontrarán sobre el yunque
con los ojillos cerrados.

Huye luna, luna, luna,
que ya siento sus caballos.
Niño déjame, no pises,
mi blancor almidonado.

El jinete se acercaba
tocando el tambor del llano.
Dentro de la fragua el niño,
tiene los ojos cerrados.

Por el olivar venían,
bronce y sueño, los gitanos.
Las cabezas levantadas
y los ojos entornados.

¡Cómo canta la zumaya,
ay como canta en el árbol!
Por el cielo va la luna
con el niño de la mano.

Dentro de la fragua lloran,
dando gritos, los gitanos.
El aire la vela, vela.
el aire la está velando.»

Romance de la luna

Federico García Lorca


A la luna de Valencia

José Morea

viernes, 20 de enero de 2017

El agua lenta y dura del desierto

«He tocado los límites del tiempo.
Y vuelvo del dolor como de un viaje
alrededor del mundo...
Pero siento
que no salí jamás, mientras viajaba,
de un pobre aduar perdido en el desierto.

Caminé largamente, ansiosamente,
en torno de mi sombra.
Y los meses giraban y los años
como giran las ruedas de una noria
bajo el cielo de hierro del desierto.

¿Fue inútil ese viaje imaginario?...
Lo pienso, a veces, aunque no lo creo.
Porque la gota de piedad que moja
mi corazón sediento
y la paz que me une a los que sufren
son el premio del tiempo en el desierto.

Pasaron caravanas al lado de la noria
y junto a la noria durmieron los camellos.
Cargaban los camellos las alforjas de diamantes.
Diamantes con el alba, rodaban por el suelo...

Pero en ninguna alforja
vi nunca lo que tengo:
una lágrima honrada, un perdón justo,
una piedad real frente al esfuerzo
de todos los que viven como yo
—en el sol, en la noche, bajo el cielo de hierro—
caminando sin tregua en torno de la noria
para beber, un día,
el agua lenta y dura del desierto.»

La noria

Jaime Torres Bodet


Pinedo

Todocolección

jueves, 19 de enero de 2017

El joven que cada cien años vuelve a decir unas palabras

«La ciudad sigue en pie..
Tiembla en la luz, hermosa.
Se posa el sol en su diestra pacífica.
Son más altos, más blancos, los chorros de las fuentes.
Todo se pone en pie para caer mejor.
Y el caído bajo el hacha de su propio delirio se levanta.
Malherido, de su frente hendida brota un último pájaro.
Es el doble de sí mismo,
el joven que cada cien años vuelve a decir unas palabras, siempre
las mismas,
la columna transparente que un instante se obscurece y otro
centellea,
según avanza la veloz escritura del destino.
En el centro de la plaza la rota cabeza del poeta es una fuente.»

Fuente (fragmento)

Octavio Paz


La Alameda

Todocolección

miércoles, 18 de enero de 2017

Quién fuera pato

«Quién fuera pato
para nadar, nadar por todo el mundo,
pato para viajar sin pasaporte
y repasar, pasar, pasar fronteras,
como quien pasa el rato.

Pato.

Patito vagabundo.

Plata del norte.

Oro del sur. Patito danzaderas.

Permitidme, Dios mío, que sea pato.

¿Para qué tanto lío,
tanto papel,
ni tanta pamplina?

Pato.

Mira, como aquél
que va por el río
tocando la bocina...»

Pato

Blas de Otero


Barraca en el Camino de Pinedo

http://barracavalenciana.blogspot.com.es/


martes, 17 de enero de 2017

Como si cada beso

«Como si cada beso
fuera el de una despedida,
besémonos, Cloé, amándonos.

Tal vez pronto nos toque
el hombro la mano que llama
a la barca que no viene sino vacía;
y que en el mismo haz
enhebra lo que fuimos el uno para el otro.
Y de la vida la ajena suma universal.»

Como si cada beso

Fernando Pessoa


Costumbres valencianas

Todocolección

lunes, 16 de enero de 2017

A la orilla del mar

«A la orilla del mar. Tenía
una casa, mi sueño,
a la orilla del mar

Altas proa. Por libres
caminos de agua, la esbelta
barca que yo guiaba.

Conocían los ojos
el reposo y el orden
de una pequeña patria.

Necesito contarte
qué miedo da la lluvia
en los cristales.
Hoy cae sobre mi casa
la noche oscura.

Las rocas negras
me atraen al naufragio.
Prisionero del cántico,
mi esfuerzo inútil,
¿quién me guía hacia el alba?

Junto a la mar tenía
una casa, mi sueño.»

A la orilla del mar

Salvador Espriu


Playa de Nazaret. 1944

Todocolección

domingo, 15 de enero de 2017

No me sirve tan mansa la esperanza

«La esperanza tan dulce
tan pulida tan triste
la promesa tan leve
no me sirve

no me sirve tan mansa
la esperanza

la rabia tan sumisa
tan débil tan humilde
el furor tan prudente
no me sirve

no me sirve tan sabia
tanta rabia

el grito tan exacto
si el tiempo lo permite
alarido tan pulcro
no me sirve

no me sirve tan bueno
tanto trueno

el coraje tan docil
la bravura tan chirle
la intrepidez tan lenta
no me sirve

no me sirve tan fría
la osadía

si me sirve la vida
que es vida hasta morirse
el corazon alerta
si me sirve

me sirve cuando avanza
la confianza

me sirve tu mirada
que es generosa y firme
y tu silencio franco
si me sirve

me sirve la medida
de tu vida

me sirve tu futuro
que es un presente libre
y tu lucha de siempre
si me sirve

me sirve tu batalla
sin medalla

me sirve la modestia
de tu orgullo posible
y tu mano segura
si me sirve

me sirve tu sendero
compañero.»

Me sirve, no me sirve

Mario Beneditti


Todocolección

sábado, 14 de enero de 2017

A un abanico perdido

«En las manos del ocio, un breve tiempo
abriste tu ala blanca, pregonando
el lejano país donde se oculta
la oriental primavera. Yo podía,
con un antiguo gesto silencioso,
sentir la palpitante ligereza
del aire en mis mejillas, como vuela
entre el denso calor adormecido
la errante mariposa. Nunca tuve
poder más lisonjero que los días
en que en tu frágil cetro de bambúes
florecían las brisas al deseo
de su mecido dueño. ¿Quién osaba
rivalizar conmigo un privilegio
tan olvidado, y quién sonríe ahora
a esos dones trenzados por las gracias?

Breve fue, ¡oh tierno objeto!, la fragante
flor de tu amor, que arranca de las manos
el destino insaciable cuando intenta
hundirnos en distancias infinitas.

Como un sueño contemplan nuestros ojos
el vacío de algo que brillaba
como un cuerpo real, y sólo queda
de un tal placer la sombra de una duda,
con tan intensa fuerza evocadora
que visionarios somos de sus tercas
formas desvanecidas. Un aliento
de extraña ligadura nos conmueve
con todo lo que fue, y así tú ahora
transmites al que pulsa el varillaje
de tu inconsciente alma, unos secretos
velados por la lánguida pereza,
y que dan a esa faz que te sonríe,
como yo ayer, el soplo de la vida.»

A un abanico perdido

Juan Gil-Albert


Abanicos "El Diluvio" a la izquierda

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viernes, 13 de enero de 2017

Hay un lapsus en el Génesis

“Hay un lapsus en el Génesis. Y es que no dice cuándo fueron concebidos los faros. Son obra humana, pero pertenecen a un orden especial de la naturaleza, como los barcos. Por muy prodigiosas o grandiosas que sean otras construcciones, no hay arquitectura comparable.

Lo faros son seres vivos. Más que formar parte del paisaje, lo crean.”

Manuel Rivas



Faro de Valencia

Todocolección

jueves, 12 de enero de 2017

Dime que he de ver el viento

«Dime que sí,
compañera,
marinera,
dime que sí.

Dime que he de ver la mar,
que en la mar he de quererte.
Compañera,
dime que sí.

Dime que he de ver el viento,
que en el viento he de quererte.
Marinera,
dime que sí.

Dime que sí,
compañera,
dime,
dime que sí.»

Dime que sí

Rafael Alberti


Pescaderas en El Cabañal

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miércoles, 11 de enero de 2017

Sin ningún viento

«Viento del Sur,
moreno, ardiente,
llegas sobre mi carne,
trayéndome semilla
de brillantes
miradas, empapado
de azahares.

Pones roja la luna
y sollozantes los álamos cautivos, pero vienes
¡demasiado tarde!
¡ya he enrollado la noche de mi cuento
en el estante!

Sin ningún viento,
¡hazme caso!
gira, corazón;
gira, corazón.

Aire del Norte,
¡oso blanco del viento!
llegas sobre mi carne
tembloroso de auroras
boreales,
con tu capa de espectros
capitanes,
y riyéndote a gritos
del Dante,
¡oh pulidor de estrellas!
pero vienes demasiado tarde.

Mi armario está musgoso
y he perdido la llave.

Sin ningún viento,
¡hazme caso!
gira, corazón;
gira, corazón.

Brisas, gnomos y vientos
de ninguna parte.
Mosquitos de la rosa
de pétalos pirámides.
Alisios destetados
entre los rudos árboles,
flautas en la tormenta,
¡dejadme!
tiene recias cadenas
mi recuerdo,
y está cautiva el ave
que dibuja con trinos
la tarde.

Las cosas que se van no vuelven nunca
todo el mundo lo sabe,
y entre el claro gentío de los vientos
es inútil quejarse. ,
¿Verdad, chopo, maestro de la brisa?
¡es inútil quejarse!

Sin ningún viento,
¡hazme caso!
gira, corazón;
gira, corazón.

Veleta

Federico García Lorca


El Pardalot

Subida por José Vicente Luján Estellés a VAHG

martes, 10 de enero de 2017

No me hagáis mucho caso

«Esta noche payasos,
no me hagáis mucho caso;
... me acosté con el pobre del farero;
he subido a la cumbre
del islote,
sin amarrar mi bote
-a la deriva-

Yo estaba hecha un volcán
y el mar estaba en calma... tengo teas
-tea tengo
ardiendo
por el alma-»

Circo

Gloria Fuertes


Actuación de un payaso en el Sanatorio Marítimo Nacional de la Malvarrosa

http://juanansoler.blogspot.com.es/

lunes, 9 de enero de 2017

Es de aquella raza que de plaza en plaza, nos canta su pena

«De aldea en aldea el viento lo lleva siguiendo el sendero,
su patria es el mundo, como un vagabundo va el titiritero.
Viene de muy lejos, cruzando los viejos caminos de piedra.
Es de aquella raza que de plaza en plaza, nos canta su pena.

¡Allez hop! ¡Titiritero, allez hop! de feria en feria.
Siempre risueño, canta sus sueños y sus miserias.

Vacía su alforja de sueños que forja en su andar tan largo.
Nos baja una estrella que borra la huella de un recuerdo amargo.
Canta su romanza al son de una danza híbrida y extraña,
para que el aldeano le llene la mano con lo poco que haya.

¡Allez hop! ¡Titiritero, allez hop! de feria en feria.
Siempre risueño, canta sus sueños y sus miserias.

Y al caer la noche en el viejo coche guardará los chismes,
y tal como vino sigue su camino solitario y triste.
Y quizá mañana, por esa ventana que muestra el sendero
nos llegue su queja mientras que se aleja el titiritero.»

El titiritero

Joan Manuel Serrat


Plaza de Emilio Castelar 1932

http://vicenticoaa.blogspot.com.es/




domingo, 8 de enero de 2017

En los ojos los campos florecidos

«Tejidos sois de primavera, amantes,
de tierra y agua y viento y sol tejidos.
La sierra en vuestros pechos jadeantes,
en los ojos los campos florecidos,

pasead vuestra mutua primavera,
y aun bebed sin temor la dulce leche
que os brinda hoy la lúbrica pantera,
antes que, torva, en el camino aceche.

Caminad, cuando el eje del planeta
se vence hacia el solsticio del verano,
verde el almendro y mustia la violeta,

cerca la sed y el hontanar cercano,
hacia la tarde del amor, completa,
con la rosa de fuego en vuestra mano.»

Rosa de fuego

Antonio Machado


http://www.maestrogozalbo.com/

sábado, 7 de enero de 2017

A la desierta plaza

«A la desierta plaza
conduce un laberinto de callejas.
A un lado, el viejo paredón sombrío
de una ruinosa iglesia;
a otro lado, la tapia blanquecina
de un huerto de cipreses y palmeras,
y, frente a mí, la casa,
y en la casa la reja
ante el cristal que levemente empaña
su figurilla plácida y risueña.
Me apartaré. No quiero
llamar a tu ventana... Primavera
viene ?su veste blanca
flota en el aire de la plaza muerta?;
viene a encender las rosas
rojas de tus rosales... Quiero verla..»

A la desierta plaza 

Antonio Machado


Plaza de la Virgen

http://www.jdiezarnal.com/

viernes, 6 de enero de 2017

El camello se pinchó

«El camello se pinchó
con un cardo en el camino
y el mecánico Melchor
le dio vino.
Baltasar fue a repostar
más allá del quinto pino
e intranquilo el gran Melchor
consultaba su «Longinos».
—¡No llegamos,
no llegamos
y el Santo Parto ha venido!
—Son las doce y tres minutos
y tres reyes se han perdido.
El camello cojeando
más medio muerto que vivo
va espeluchando su felpa
entre los troncos de olivos.
Acercándose a Gaspar,
Melchor le dijo al oído:
—Vaya birria de camello
que en Oriente te han vendido.
A la entrada de Belén
al camello le dio hipo.
¡Ay, qué tristeza tan grande
en su belfo y en su tipo!
Se iba cayendo la mirra
a lo largo del camino;
Baltasar lleva los cofres,
Melchor empujaba al bicho.
Y a las tantas ya del alba
—ya cantaban pajarillos—
los tres reyes se quedaron
boquiabiertos e indecisos,
oyendo hablar como a un Hombre
a un Niño recién nacido.
—No quiero oro ni incienso
ni esos tesoros tan fríos,
quiero al camello, le quiero.
Le quiero —repitió el Niño.
A pie vuelven los tres reyes
cabizbajos y afligidos.
Mientras el camello echado
le hace cosquillas al Niño.»
El camello cojito
Gloria Fuertes

Todocolección

jueves, 5 de enero de 2017

Todo lo sé por el lucero puro. Vídeo

«-Yo soy Gaspar. Aquí traigo el incienso.
Vengo a decir: La vida es pura y bella.
Existe Dios. El amor es inmenso.
¡Todo lo sé por la divina Estrella!


-Yo soy Melchor. Mi mirra aroma todo.
Existe Dios. Él es la luz del día.
La blanca flor tiene sus pies en lodo.
¡Y en el placer hay la melancolía!

-Soy Baltasar. Traigo el oro. Aseguro
que existe Dios. Él es el grande y fuerte.
Todo lo sé por el lucero puro
que brilla en la diadema de la Muerte.

-Gaspar, Melchor y Baltasar, callaos.
Triunfa el amor y a su fiesta os convida.
¡Cristo resurge, hace la luz del caos
y tiene la corona de la Vida!»

Los tres Reyes Magos

Rubén Darío



miércoles, 4 de enero de 2017

Y el sol entró por el balcón cerrado

«Noche arriba los dos con luna llena,
yo me puse a llorar y tú reías.
Tu desdén era un dios, las quejas mías
momentos y palomas en cadena.

Noche abajo los dos. Cristal de pena,
llorabas tú por hondas lejanías.
Mi dolor era un grupo de agonías
sobre tu débil corazón de arena.

La aurora nos unió sobre la cama,
las bocas puestas sobre el chorro helado
de una sangre sin fin que se derrama.

Y el sol entró por el balcón cerrado
y el coral de la vida abrió su rama
sobre mi corazón amortajado.»

Noche del amor insomne

Federico García Lorca


Plaza del Caudillo

http://www.skyscrapercity.com/showthread.php?t=370996&page=439

martes, 3 de enero de 2017

Que dan siempre a la calle

«Es una calle larga y silenciosa.

Ando en tinieblas y tropiezo y caigo
y me levanto y piso con pies ciegos
las piedras mudas y las hojas secas
y alguien detrás de mí también las pisa:
si me detengo, se detiene;
si corro, corre. Vuelvo el rostro: nadie. 

Todo está oscuro y sin salida,
y doy vueltas y vueltas en esquinas
que dan siempre a la calle
donde nadie me espera ni me sigue,
donde yo sigo a un hombre que tropieza
y se levanta y dice al verme: nadie.»

La calle 

Octavio Paz


Actual Avenida del Reino de Valencia

Pinterest

lunes, 2 de enero de 2017

Allí estaba el de Jijona, con sombrerón de terciopelo

«…entraron otra vez en el Trench, buscando los postres, la tiendecilla del turronero establecido en un portal.

Allí estaba el de Jijona, con sombrerón de terciopelo, traje de paño negro y el ancho cuello de la camisa sujeto por un broche de plata. Al lado la mujer, con su rostro redondo y sonrosado de manzana y el pelo estirado cruelmente hacia la nuca, cayendo en gruesa trenza por la espalda sobre la pañoleta de vistosos colores. La mesa blanca, de inmaculada pureza, sustentaba, formando columna, las cajitas de áspera película conteniendo el harinoso turrón, los cajones de peladillas y las uvas puntiagudas, hábilmente conservadas, lustrosas y transparentes, como de cera, y con un delicado color de ámbar.»

Arroz y tartana

Vicente Blasco Ibáñez



Cecilio Plá y Gallardo

domingo, 1 de enero de 2017

¡Brindo, por la alegría del planeta!

«¡Brindo,
por una paz perenne (no sólo duradera),
que dure,
lo que dure el hombre en esta tierra!

¡Brindo,
por la alegría del planeta!
¡Brindo por el arroz y la lenteja!
¡Y porque todos tengamos un poeta!

¡Brindo,
por la felicidad pequeña,
por el amor grande,
por la sonrisa tierna!

¡Brindo con las copas de todos los árboles
de la tierra!

... Y brindo de verdad,
(-¡aunque no salga de esta borrachera!-)»

Brindis cotidiano

Gloria Fuertes


Grupo de amigos brindando. 1960

Todocolección