lunes, 31 de octubre de 2016

Sólo la muerte

«Hay cementerios solos,
tumbas llenas de huesos sin sonido,
el corazón pasando un túnel
oscuro, oscuro, oscuro,
como un naufragio hacia adentro nos morimos,
como ahogarnos en el corazón,
como irnos cayendo desde la piel del alma.

Hay cadáveres,
hay pies de pegajosa losa fría,
hay la muerte en los huesos,
como un sonido puro,
como un ladrido de perro,
saliendo de ciertas campanas, de ciertas tumbas,
creciendo en la humedad como el llanto o la lluvia.

Yo veo, solo, a veces,
ataúdes a vela
zarpar con difuntos pálidos, con mujeres de trenzas muertas,
con panaderos blancos como ángeles,
con niñas pensativas casadas con notarios,
ataúdes subiendo el río vertical de los muertos,
el río morado,
hacia arriba, con las velas hinchadas por el sonido de la muerte,
hinchadas por el sonido silencioso de la muerte.

A lo sonoro llega la muerte
como un zapato sin pie, como un traje sin hombre,
llega a golpear con un anillo sin piedra y sin dedo,
llega a gritar sin boca, sin lengua, sin garganta.
Sin embargo sus pasos Neruda
y su vestido suena, callado como un árbol.

Yo no sé, yo conozco poco, yo apenas veo,
pero creo que su canto tiene color de violetas húmedas,
de violetas acostumbradas a la tierra,
porque la cara de la muerte es verde,
y la mirada de la muerte es verde,
con la aguda humedad de una hoja de violeta
y su grave color de invierno exasperado.

Pero la muerte va también por el mundo vestida de escoba,
lame el suelo buscando difuntos;
la muerte está en la escoba,
en la lengua de la muerte buscando muertos,
es la aguja de la muerte buscando hilo.

La muerte está en los catres:
en los colchones lentos, en las frazadas negras
vive tendida, y de repente sopla:
sopla un sonido oscuro que hincha sábanas,
y hay camas navegando a un puerto
en donde está esperando, vestida de almirante.»

Sólo la muerte

Pablo Neruda


Procesión de la Virgen de Campanar por el cementerio de Campanar. 1965
Todocolección

domingo, 30 de octubre de 2016

En la plaza

«Era una gran plaza abierta, y había olor de existencia.
Un olor a gran sol descubierto, a viento rizándolo,
un gran viento que sobre las cabezas pasaba su mano,
su gran mano que rozaba las frentes unidas y las reconfortaba.

Y era el serpear que se movía
como un único ser, no sé si desvalido, no sé si poderoso,
pero existente y perceptible, pero cubridor de la tierra.
Allí cada uno puede mirarse y puede alegrarse y puede reconocerse.

Cuando, en la tarde caldeada, solo en tu gabinete,
con los ojos extraños y la interrogación en la boca,
quisieras algo preguntar a tu imagen,
no te busques en el espejo,
en un extinto diálogo en que no te oyes.

Baja, baja despacio y búscate entre los otros.
Allí están todos, y tú entre ellos.
Oh, desnúdate y fúndete, y reconócete.»

En la plaza (fragmento)

Vicente Aleixandre


Actual Plaza del Ayuntamiento
Tortada de.Goerlich.. Años 30
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sábado, 29 de octubre de 2016

Con la frente marchita

«Sentados en corro merendábamos besos y porros
Y las horas pasaban deprisa entre el humo y la risa.
Te morías por volver con la frente marchita cantaba Gardel
Y entre citas de Borges, Evita bailaba con Freud.
Ya llovió desde aquel chaparrón hasta hoy.

Iba cada domingo a tu puesto del rastro a comprarte
Carricoches de miga de pan, soldaditos de lata.
Con agüita del mar andaluz quise yo enamorarte,
Pero tú no querías más amor que el del Río de la Plata.

Duró la tormenta hasta entrados los años ochenta.
Luego, el sol fue secando la ropa de la vieja Europa.
No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca, jamás, sucedió.
Mándame una postal de San Telmo, adiós, ¡cuídate!-
Y sonó entre tú y yo el silbato del tren...

Iba cada domingo a tu puesto del rastro a comprarte
Monigotes de miga de pan, caballitos de lata
Con agüita del mar andaluz quise yo enamorarte,
Pero tú no querías otro amor que el del Río de la Plata.

Aquellas banderas de la patria de la primavera,
A decirme que existe el olvido, esta noche han venido.
Te sentaba tan bien, esa boina calada al estilo del Che.
Buenos Aires es como contabas, hoy fui a pasear,
Y al llegar a la Plaza de Mayo me dio por llorar
Y me puse a gritar: ¿dónde estás?

Y no volví más a tu puesto del rastro a comprarte
Corazones de miga de pan, sombreritos de lata.
Y ya nadie me escribe diciendo:
no consigo olvidarte, ojalá que estuvieras conmigo en el Río de la Plata.»

Con la frente marchita

Joaquín Sabina


Plaza del Arzobispado. Joaquín Collado

viernes, 28 de octubre de 2016

Ascensión de la escoba

«Coronad a la escoba de laurel, mirto, rosa.

Es el héroe entre aquellos que afrontan la basura.

Para librar del polvo sin vuelo cada cosa
bajó, porque era palma y azul, desde la altura.

Su ardor de espada joven y alegre no reposa.
Delgada de ansiedad, pureza, sol, bravura,
azucena que barre sobre la misma fosa,
es cada vez más alta, más cálida, más pura.

Nunca, la escoba nunca será crucificada,
porque la juventud propaga su esqueleto
que es una sola flauta muda, pero sonora.

Es una sola lengua sublime y acordada.
Y ante su aliento raudo se ausenta el polvo quieto.

Y asciende una palmera, columna hacia la aurora.»

Ascensión de la escoba

Miguel Hernández


Barrio chino
Joaquín Collado

jueves, 27 de octubre de 2016

Ya no hay moreras en la huerta. Vídeo

«--Ahora--continuó, apoyando sus palabras con pataditas nerviosas--, ahora, todo muerto por culpa del maldito Lyón, de esos gabachos que con sus máquinas endiabladas nos han arruinado.... Ya no hay moreras en la huerta; en las barracas se ha perdido la memoria de las cosechas de capullo, y ha muerto una industria... industria no; un arte que nosotros, aunque cristianos viejos, heredamos directa y legítimamente de nuestros abuelos los moros.... ¿Y en esto consiste el progreso? ¿En que unos pueblos roben a otros sus medios de vida...? Pues me futro en él y en los que le defienden.»

Arroz y tartana

Vicente Blasco Ibáñez

video

miércoles, 26 de octubre de 2016

Oración

«Que estás en la tierra,
Padre nuestro,
Que te siento en la púa del pino,
En el torso azul del obrero,
En la niña que borda curvada
la espalda, mezclando el hilo en el dedo.
Padre nuestro que estás en la tierra,
En el surco,
En el huerto,
En la mina,
En el puerto,
En el cine,
En el vino,
En la casa del médico.
Padre nuestro que estás en la tierra,
Donde tienes tu gloria y tu infierno
Y tu limbo; que estás en los cafés
Donde los pudientes beben su refresco.
Padre nuestro que estás en la tierra,
En un banco del Prado leyendo.
Eres ese viejo que da migas de pan a los pájaros del paseo.

Padre nuestro que estás en la tierra,
En la cigarra, en el beso,
En la espiga, en el pecho
De todos los que son buenos.

Padre que habitas en cualquier sitio,
Dios que penetras en cualquier hueco,
Tú que quitas la angustia, que estás en la tierra,
Padre nuestro que sí que te vemos
Los que luego hemos de ver,
Donde sea, o ahí en el cielo.»

Oración

Gloria Fuertes


El rastro
Joaquín Collado

martes, 25 de octubre de 2016

Oda a la pobreza

«Cuando nací,
pobreza,
me seguiste,
me mirabas
a través
de las tablas podridas
por el profundo invierno.
De pronto
eran tus ojos
los que miraban desde los agujeros.
Las goteras,
de noche, repetían
tu nombre y tu apellido
o a veces
el salto quebrado, el traje roto,
los zapatos abiertos,
me advertían.
Allí estabas
acechándome
tus dientes de carcoma,
tus ojos de pantano,
tu lengua gris
que corta
la ropa, la madera,
los huesos y la sangre,
allí estabas
buscándome,
siguiéndome,
desde mi nacimiento
por las calles.

Cuando alquilé una pieza
pequeña, en los suburbios,
sentada en una silla
me esperabas,
o al descorrer las sábanas
en un hotel oscuro,
adolescente,
no encontré la fragancia
de la rosa desnuda,
sino el silbido frío
de tu boca.
Pobreza,
me seguiste
por los cuarteles y los hospitales,
por la paz y la guerra.
Cuando enfermé tocaron
a la puerta:
no era el doctor, entraba
otra vez la pobreza.
Te vi sacar mis muebles
a la calle:
los hombres
los dejaban caer como pedradas.
Tú, con amor horrible,
de un montón de abandono
en medio de la calle y de la lluvia
ibas haciendo
un trono desdentado
y mirando a los pobres
recogías
mi último plato haciéndolo diadema.
Ahora,
pobreza,
yo te sigo.
Como fuiste implacable,
soy implacable.
Junto
a cada pobre
me encontrarás cantando,
bajo
cada sábana
de hospital imposible
encontrarás mi canto.
Te sigo,
pobreza,
te vigilo,
te acerco,
te disparo,
te aislo,
te cerceno las uñas,
te rompo
los dientes que te quedan.
Estoy
en todas partes:
en el océano con los pescadores,
en la mina
los hombres
al limpiarse la frente,
secarse el sudor negro,
encuentran
mis poemas.
Yo salgo cada día
con la obrera textil.
Tengo las manos blancas
de dar pan en las panaderías.
Donde vayas,
pobreza,
mi canto
está cantando,
mi vida
está viviendo,
mi sangre
está luchando.
Derrotaré
tus pálidas banderas
en donde se levanten.
Otros poetas
antaño te llamaron
santa,
veneraron tu capa,
se alimentaron de humo
y desaparecieron.
Yo te desafío,
con duros versos te golpeo el rostro,
te embarco y te destierro.
Yo con otros,
con otros, muchos otros,
te vamos expulsando
de la tierra a la luna
para que allí te quedes
fría y encarcelada
mirando con un ojo
el pan y los racimos
que cubrirá la tierra
de mañana.»

Oda a la pobreza

Pablo Neruda


Iglesia de San Andrés, actual de San Juan de la Cruz
Detalle parcial de fotografía de J. Laurent (1870)
http://www.skyscrapercity.com/

lunes, 24 de octubre de 2016

El tranvía. Vídeo

«En rosario, en letanía.
Sugerencias del tranvía.
Paralelepipédico,
acelerado:
mézclese y agítese
tiempo y espacio.
¡Qué cosas diría
un einsteiniano!
En los carriles de la vía
se lava los pies el tranvía.
Tejiendo su red, trabaja
como un arácnido.
Equilibrista de alambre
cabeza abajo.
Globo cautivo del cable,
siempre tirando.
Pidiendo va un avemaría
la campanilla del tranvía.
Trole al hombro:
¡Buen soldado!
Ligero navío
de un solo palo.
Pescador de caña
en el río urbano.
En el telar del día
la lanzadera es el tranvía.»

El tranvía

Francisco Vighi Fernández

video

domingo, 23 de octubre de 2016

Hombres de mar

«Hombres de mar,
eterno buscador que nunca encuentra,
en el horizonte azulado del cielo y mar
eternas despedidas, regresar quizás,
partes siempre mirando el horizonte
pero con la mente, en lo que dejas atrás.

La tierra no es más que un momento,
una noche que recordar,
entre el cielo y el mar puedes volar,
eterna oscilación de lo que fue y lo que vendrá.

Hombres de mar,
sin lazos que te aten, pero al mar no dejarás,
hermosa trinidad que da paz; cielo, hombre y mar,
hermosa pero muchas veces sufrida,
porque el hombre es para la tierra
y tú conquistas el mar.

Hombres de mar,
cuando en puerto estrujas la noche
de licores, vino y mujeres,
pero lo tuyo no haz de dejar,
y zarpas con la vista al horizonte
recordando lo que en blanca estela dejarás.

Tu hogar no tiene fronteras
porque tu hogar es el mar,
sangre del espíritu aventurero
que nos tocó llevar.

Hombres de mar,
eterno buscador que nunca encuentra,
en el horizonte azulado de cielo y mar.»

Hombres de mar

Albatros

Rafael Alberti


Pescadores en la playa del Cabañal
Todocolección

sábado, 22 de octubre de 2016

La gente que me gusta

«Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace. La gente que cultiva sus sueños hasta que esos sueños se apoderan de su propia realidad. Me gusta la gente con capacidad para asumir las consecuencias de sus acciones, la gente que arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño, quien se permite huir de los consejos sensatos dejando las soluciones en manos de nuestro padre Dios.

Me gusta la gente que es justa con su gente y consigo misma, la gente que agradece el nuevo día, las cosas buenas que existen en su vida, que vive cada hora con buen ánimo dando lo mejor de sí, agradecido de estar vivo, de poder regalar sonrisas, de ofrecer sus manos y ayudar generosamente sin esperar nada a cambio.

Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente, pero sin lastimarme ni herirme. La gente que tiene tacto.

Me gusta la gente que posee sentido de la justicia.

A estos los llamo mis amigos.

Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría y la predica. La gente que mediante bromas nos enseña a concebir la vida con humor.

La gente que nunca deja de ser aniñada.

Me gusta la gente que con su energía, contagia.

Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos razonables a las decisiones de cualquiera.

Me gusta la gente fiel y persistente, que no desfallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata.

Me gusta la gente de criterio, la que no se avergüenza en reconocer que se equivocó o que no sabe algo. La gente que, al aceptar sus errores, se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos.

La gente que lucha contra adversidades.

Me gusta la gente que busca soluciones.

Me gusta la gente que piensa y medita internamente. La gente que valora a sus semejantes no por un estereotipo social ni cómo lucen. La gente que no juzga ni deja que otros juzguen.

Me gusta la gente que tiene personalidad.

Me gusta la gente capaz de entender que el mayor error del ser humano, es intentar sacarse de la cabeza aquello que no sale del corazón.

La sensibilidad, el coraje, la solidaridad, la bondad, el respeto, la tranquilidad, los valores, la alegría, la humildad, la fe, la felicidad, el tacto, la confianza, la esperanza, el agradecimiento, la sabiduría, los sueños, el arrepentimiento y el amor para los demás y propio son cosas fundamentales para llamarse GENTE.

Con gente como ésa, me comprometo para lo que sea por el resto de mi vida, ya que por tenerlos junto a mí, me doy por bien retribuido.»

Mario Benedetti


La Lonja
Todocolección

viernes, 21 de octubre de 2016

Caminante, no hay camino

«Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar.»

Proverbios y cantares. XXIX

Antonio Machado


Huerta de Alboraya
Archivo de Ricardo Borja

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jueves, 20 de octubre de 2016

Donde habite el olvido

«Donde habite el olvido,
en los vastos jardines sin aurora;
donde yo sólo sea
memoria de una piedra sepultada entre ortigas
sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.

Donde mi nombre deje
al cuerpo que designa en brazos de los siglos,
donde el deseo no exista.

En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
no esconda como acero
en mi pecho su ala,
sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.

Allí donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya,
sometiendo a otra vida su vida,
sin más horizonte que otros ojos frente a frente.

Donde penas y dichas no sean más que nombres,
cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;
donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo,
disuelto en niebla, ausencia,
dusencia leve como carne de niño.

Allá, allá lejos;
donde habite el olvido.»

Donde habite el olvido

Luis Cernuda


Barraca de l'Alqueria de la Palmera
Av. Blasco Ibáñez, 109
València, anys 80
Francesc Jarque
http://barracavalenciana.blogspot.com.es/

miércoles, 19 de octubre de 2016

Tardor

«Quan ve, amb aire de pàmpols, la tardor
devallant des del cim fins a la foia,‎
esclata al món i a l’esperit la joia,‎
i es desfà com un núvol la tristor.‎

L’home somriu mirant amb serenor
la joventut, pretèrita monjoia:‎
sap que la punxa rau dins de la toia
i que a vora de l’odi va l’amor.‎

Riu la mar amb l’escuma resalada
que promou i remou la garbinada
amb l’elàstica ajuda dels dofins.‎

I en les hortes – aurífic el fullatge –‎
mil magranes es riuen amb coratge,‎
la boca oberta plena de robins.‎»

Tardor

Les taronges amargues

Francesc Almela i Vives


Almanaque para 1916 de El Cuento del Dumenche

martes, 18 de octubre de 2016

D'Albes d'enlloc

«Encara tinc la salabror als llavis
d'un gust de mar ran de l'onada.
Guarde zelós l'allau de mots
que mai l'oblit no ha pogut vèncer.
La lluna s'aturà als teus ulls
i encara hi és, enamorada.

Tinc els records captius
al visc de la memòria,
i en cada jonc marí
l'ocell enceta un cant de joia.»

D'Albes d'enlloc

Vicent Alonso




http://salanforo.blogspot.com.es/

lunes, 17 de octubre de 2016

Quina pluja més fina

«¿No sents, cor meu, quina pluja més fina ?
Dorm, que la pluja ja vetlla el teu son...
Hi ha dues perles a la teranyina,
¡quina conversa la pluja i la font!
¿No sents, cor meu, quina pluja més fina?

¿No sents, cor meu, quin plorar i quin cantar?
Canten les gotes damunt la teulada,
ploren les gotes damunt del replà...
Gotes de pluja, gardènia que es bada...
¿No sents, cor meu, quin plorar i quin cantar?

¿No sents, cor meu, quina pau més divina,
amb la música dels núvols desfets?
Pluja de nit, delicada veïna,
dentetes d'aigua en els vidres quiets...
¿No sents, cor meu, quina pau més divina?

¿No sents, cor meu, que la pena se'n va,
dintre aquest plor de la pluja nocturna,
i les estrelles somriuen enllà?
Enllà somriu un mantell tot espurna...
¿No sents, cor meu, que la pena se'n va?

¿No sents, cor meu, quina pluja més fina?
¿No sents, cor meu, quin plorar i quin cantar?
¿No sents, cor meu, quina pau més divina?
¿No sents, cor meu, que la pena se'n va?
¿No sents, cor meu, quina pluja més fina?»

Cançó de pluja

Josep Maria de Sagarra


Festivitat de la Verge dels Desamparats
Todocolección

domingo, 16 de octubre de 2016

Que se diría todo de algodón

«Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro.

Lo dejo suelto, y se va al prado, y acaricia tibiamente con su hocico, rozándolas apenas, las florecillas rosas, celestes y gualdas.... Lo llamo dulcemente: "¿Platero?", y viene a mí con un trotecillo alegre que parece que se ríe, en no sé qué cascabeleo ideal....

Come cuanto le doy. Le gustan las naranjas mandarinas, las uvas moscateles, todas de ámbar, los higos morados, con su cristalina gotita de miel....

Es tierno y mimoso igual que un niño, que una niña ... pero fuerte y seco como de piedra. Cuando paso sobre él los domingos, por las últimas callejas del pueblo, los hombres del campo, vestidos de limpio y despaciosos, se quedan mirándolo:

- Tiene acero. Acero y plata de luna, al mismo tiempo.»

Platero y yo

Juan Ramón Jiménez


Las Arenas
Fotógrafo minutero. 1943
Todocolección

sábado, 15 de octubre de 2016

Pero nunca estoy solo

«Cumplo al pie de las olas
mi misión en la tierra:
que mi faro de luz
contra viento y marea.

Soy farero de oficio,
vigía a todas horas,
capitán de una torre
varada entre las rocas.

Paso el tiempo contando
de noche las estrellas,
de día las gaviotas,
los barcos que se alejan.

Pero nunca estoy solo.
Paseo con mi sombra,
converso con el mar,
escucho caracolas.

Por el aire dibuja
el humo de mi pipa
sirenas y veleros
que van a la deriva.»

Juan Carlos Martín Ramos


Paseo del faro
Todocolección

viernes, 14 de octubre de 2016

Como un ave paralizada por las aguas

«He vuelto a Alzira
entre el trueno que retumba en mi oído
y la lluvia que azota mis hombros,
como un ave paralizada por las aguas
cuyos polluelos están en el nido, atormentados,
viendo cómo se derrumban los muros
bajo el peso continuo de las nubes.

El mar de la riada,
oleadas de barro;
el cielo, generoso en lágrimas;
los edificios, resquebrajados,
humillados como cautivos
ante el tirano.

Los edificios se venían abajo
inclinándose a tierra
como lo harían las comisiones
delante de los reyes.
Se diría que imitaban
a los fieles en oración.»

Ibn Jayafa


Hasta aquí llegó la riada
Levante EMV

jueves, 13 de octubre de 2016

Empezar de nuevo

«Yo le tenía miedo a la oscuridad,
hasta que las noches se hicieron largas y sin luz.
Yo no resistía el frío fácilmente,
hasta que aprendí a subsistir en ese estado.
Yo le tenía miedo a los muertos,
hasta que tuve que dormir en el cementerio.
Más aún, yo le tenía miedo al espanto,
hasta que tuve que dormir en el crematorio.
Yo sentía rechazo por los rosarinos y por los porteños,
hasta que me dieron abrigo y alimento.
Yo sentía rechazo por los judíos,
hasta que le dieron medicamentos a mis hijos.
Yo lucía vanidoso mi pullover nuevo,
hasta que se lo di a un niño con hipotermia.
Yo elegía cuidadosamente mi comida,
hasta que tuve hambre.
Yo desconfiaba de la tez cobriza,
hasta que un brazo fuerte me sacó del agua.
Yo creía haber visto muchas cosas,
hasta que vi a mi pueblo deambulando sin rumbo por las calles.
Yo no quería al perro de mi vecino,
hasta que aquella noche lo sentí llorar hasta ahogarse.
Yo no me acordaba de los ancianos,
hasta que tuve que participar en los rescates.
Yo no sabía cocinar,
hasta que tuve frente a mí una olla con arroz y niños con hambre.
Yo creía que mi casa era más importante que las otras,
hasta que todas quedaron cubiertas por las aguas.
Yo estaba orgulloso de mi nombre y apellido,
hasta que todos nos transformamos en seres anónimos.
Yo casi no escuchaba radio,
hasta que fue la que mantuvo viva mi energía.
Yo criticaba a los bulliciosos estudiantes,
hasta que de a cientos me tendieron sus manos solidarias.
Yo estaba bastante seguro de cómo serían mis próximos años,
pero ahora ya no tanto.
Yo vivía en una comunidad con una clase política,
pero ahora espero que se la haya llevado la corriente.
Yo no recordaba el nombre de todas las provincias,
pero ahora las tengo a todas en mi corazón.
Yo no tenía buena memoria,
tal vez por eso ahora no recuerde a todos,
pero tendré igual lo que me queda de vida para agradecer a todos.
Yo no te conocía,
ahora eres mi hermano.
Teníamos un río,
ahora somos parte de él.
Es la mañana.
Ya salió el sol y no hace tanto frío.
Gracias a Díos.
Vamos a empezar de nuevo.»

Empezar de nuevo

Carlos Guillermo Garibay



Asuncion Alagarda Chornet sostiene en brazos a su bisnieta Manolita Sánchez Picazo. Nazaret

http://foro.tiempo.com/fotografias-historicas-t42287.0.html

miércoles, 12 de octubre de 2016

Se daba a todos los demonios ante la calma

«Tonet y los dos marineros aprovechaban la calma para echar sedales. El gato de la barca vigilaba el fogón de proa, donde burbujeaba la olla del mediodía, y el Retor , paseando por la estrecha popa y mirando al horizonte, se daba á todos los demonios ante la calma. La Garbosa , aunque no estaba inmóvil, parecía enclavada siempre en el mismo sitio.»

Flor de Mayo

Vicente Blasco Ibáñez


El pescador se dispone a lanzar los aparejos. 1928

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martes, 11 de octubre de 2016

Crepuscles

«He de tornar als llocs d'abans,
barques vora mar, crepuscles,
criatura absent, de tacte escassa.
He de fer com la paraula silenci.
Llavors, temerosa que no siga prou,
evocaré els molls
i els comiats, recomptaré
una a una
les síl·labes d'aquest naufragi.»

Crepuscles

D'una illa

Begonya Mezquita



Platja del Cabanyal
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lunes, 10 de octubre de 2016

Escribí en el arenal

«Escribí en el arenal
los tres nombres de la vida:
vida, muerte, amor.

Una ráfaga de mar,
tantas claras veces ida,
vino y los borró.»

Miguel Hernández


Playa del Cabañal
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domingo, 9 de octubre de 2016

Assumiràs la veu d’un poble

«Assumiràs la veu d’un poble,
i serà la veu del teu poble,
i seràs, per a sempre, poble,
i patiràs, i esperaràs,
i aniràs sempre entre la pols,
et seguirà una polseguera.
I tindràs fam i tindràs set,
no podràs escriure els poemes
i callaràs tota la nit
mentre dormen les teues gents,
i tu sols estaràs despert,
i tu estaràs despert per tots.
No t’han parit per a dormir:
et pariren per a vetlar
en la llarga nit del teu poble.
Tu seràs la paraula viva,
la paraula viva i amarga.
Ja no existiran les paraules,
sinó l’home assumint la pena
del seu poble, i és un silenci.
Deixaràs de comptar les síl.labes,
de fer-te el nus de la corbata:
seràs un poble, caminant
entre una amarga polseguera,
vida amunt i nacions amunt,
una enaltida condició.
No tot serà, però, silenci.
Car dirà la paraula justa,
la diràs en el moment just.
No diràs la teua paraula
amb voluntat d’antologia,
car la diràs honestament
iradament, sense pensar
en ninguna posteritat,
com no siga la del teu poble.
Potser et maten o potser
se’n riguen, potser et delaten;
tot això són banalitats.
Allò que val és la consciència
de no ser res si no s’és poble.
I tu, greument, has escollit.
Després del teu silenci estricte,
camines decididament.»

Llibre de meravelles. 1956 - 1958

Vicent Andrés Estellés




Penó de la Conquesta en la processó cívica del 9 d'Octubre de 1939
J. Alcañiz
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Canço de lluita

«Valencians, prou de temps s'alluntarem
oblidant-nos de que erem germans,
ajuntem-nos que ya ha arribat l'hora
de ser lliures i ser valencians.

Ya sobre els camps d'Iberia
per tot arreu esclaten
les flors que son el símbol
de patria i llibertat,
i mentres atres cullen els fruits de la victoria
el poble de Valencia no deu d'estar parat.

Valencians, defengam nostra terra
contra lladres, bochins i tirans,
ajuntem-nos que ya ha arribat l'hora
de ser dignes de ser valencians.

Agraïm l'amor pur de Valencia
que nos vol vore units i germans
i els fills nostres diran recordant-nos
que son dignes de ser valencians.

Junt a la mar blavosa i al cim de la montanya
la voluntat del poble nos ha posat un niu
de front a l'aire lliure el nostre pit s'eixampla
i al bes del sol que abrasa nostre cor hui reviu.

Valencians, defengam nostra terra
contra lladres, bochins i tirans
ajuntem-nos que ya ha arribat l'hora
de ser dignes de ser valencians.»

Canço de lluita. 1920

Maximilià Thous Llorens




Detalle del cartel para la Feria de Julio. de 1910
J. Mellado

Era un 9 de octubre

«Era un 9 de octubre, festividad de San Donís, patrón de los pasteleros. Ese día se celebraba en Valencia la tradición de la mocadorada: los enamorados se obsequiaban con un pañuelo repleto de dulces, frutos secos y peladillas. Los novios ricos solían anudar el pañuelo con una pulsera o una sortija de valor pero ese día en que llegué a Valencia yo no tenía a nadie a quien dar un caramelo.


En cambio a la esposa del Caudillo en el ayuntamiento le acababan de regalar un mantón de Manila lleno de golosinas y alhajas selectas en un acto oficial que estaba retransmitiendo con voz muy redonda el locutor de Radio Alerta: en este momento el excelentísimo señor alcalde en el salón de columnas hace ofrenda a la doña Carmen de un riquísimo mantón de Manila bordado a mano que rebosa de todo lo más dulce que se fabrica en la hermosa ciudad de Valencia, queridos radioyentes, con todo el surtido de turrones los valencianos ofrendamos a la señora también nuestro corazón agradecido.


Entrada de Franco a la provincia de Valencia. 1954
Luis Vidal
Levante EMV

Mientras el locutor llenaba de azúcar las ondas del espacio yo iba con la maleta en la mano por la calle Pascual y Genís, y allí había una pastelería llamada Nestares que tenía en el escaparate la imagen de Franco fabricada con frutas confitadas, cerezas, higos, orejones, albaricoques, melocotones, junto al escudo de España y la bandera nacional hecha con pasteles y repostería fina.


Calle Pascual y Genís

Principios del XX
Todocolección


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Muy cerca del cine Suizo, en la plaza del Caudillo, la pastelería Rívoli también exhibía la figura de Franco confeccionada a base de almendras garrapiñadas.


Cine Suizo

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La Rosa de Jericó, en la calle de la Paz, había montado un motivo patriótico con un arreglo de trufas típicas de la casa y en Noel se podía ver un gran retrato del Vigía de Occidente que hacía sonreír el bigotito entre las columnas de Hércules en chocolate con un letrero de merengue que decía: Plus Ultra.


Obrador de "La Rosa de Jericó"

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Pero ese día lo más dulce de Valencia era el sol de otoño.»

Tranvía a la Malvarrosa

Manuel Vicent

sábado, 8 de octubre de 2016

Himne

«Esta es la nostra bandera.
Contemplem-la, valencians;
de la Pàtria valenciana la Senyera:
baix ella tots som germans.

La Senyera valenciana
alta, bella i soberana,
nostra glòria, nostra forja i nostra fe;
en l'àmplia armonía humana
dia a dia, Déu donar-nos-la volgué.

Roig de sanc i groc d'espiga blau de cel;
tricolor bandera amiga,
grat recort i viu anhel.

Del passat maravellosa Tradició
Realitat esplendorosa
cada dia ab mes passió
i Esperanza fervorosa
per la pàtria salvació
Elevem nostra bandera;
honorem-la ab cants i mans
que ella es la Pàtria sancera.

Baix ella tots som germans.
Defensem nostra Senyera:
¡¡Cor i braços, valencians!!»

Himne. 1932

Josep Maria Bayarri


Feria de julio de 1931
La Hormiga de Oro. Septiembre de 1931
José Cabrelles Sigüenza

viernes, 7 de octubre de 2016

Cant a la Senyera

«Senyera!
Símbol viril de la terra,
ala amorosa en la pau,
flama vibrant en la guerra,
clam, bes i llau.

Groc d'espiga i roig de sang,
devallant del blau del cel,
fins a tu no arriba el fang,
sols arriba el sant anhel.

Senyera!
Crit i clamor
de l'amor
verdadera.

Flamejant t'he vist al vent
i te porte dins del cor;
moure fas mon sentiment,
puix que ets feta amb sang i amb or.

Senyera, símbol viril de València,
llum de la pàtria en la pau,
flama de nostra consciéncia,
clam, bes i llau.»

Cant a la Senyera. 1920

Carles Salvador



Programa oficial de la de Feria de Valencia. 1920

F. Aguar

jueves, 6 de octubre de 2016

A la gloriosa bandera de la patria, heroicamente vençuda

«Senyera, Patria Senyera,
de Valencia emblema sant.
Qui pogués tindre la gloria
de lluitar al teu costat!

Hèroes que per la Patria
vessaren la noble sang i
vostre exemple no l'esborren
ni centuries ni dogals.

Data gloriosa i sinistra
de dol per a l'Ideal:
els teus fets gravats al cor
portem tots els valencians.

Terra mare, Patria esclava,
lliure un temps i forta i gran.
O, que dolç fóra morir
defensant la llibertat!»

A la gloriosa bandera de la patria, heroicamente vençuda. 1916

Miquel Duran i Tortajada


Revista La Semana Gráfica

11 de Octubre de 1930

miércoles, 5 de octubre de 2016

Himne valencianiste

«¡Vent de Ponent!...
¡Vent de Ponent!...

Llauradors, nòstra tèrra perilla;
Germanats l'amor sant defensem;
Vil extrany magansés nos humilla...
¡Valenciáns, per la Patria breguem!

¡Defensem la nòstra casa,
gèni i llengua, sang i rassa!
¡Per honor i dignitat!
¡Per la santa llibertat!

Vent de Ponent marsix la collita.
Vent de Ponent lo còr debilita
i el nafra i el crema gelat o brussent...
¡Vent de Ponent!
¡Vent de Ponent!

¡Pòble meu, pòble meu, qui t'ha vist
Fòrt gotjós... i ara débil i trist!....
Dones flòrs i te tornen espines.
Trevallant, trevallant t'arroínes.
Fores l'alba llevantina;
teua fon la mar llatina;
escampá ta glòria el vent...
¡i ara esclau d'un fòrt Ponent!.

Vent de Ponent marsix la collita.
Vent de Ponent lo còr debilita
i el nafra i el crema gelat o brussent...
¡Vent de Ponent!
¡Vent de Ponent!

Rompa fòrt nòstre clam, colliters;
Del cultiu detingam els quefers:
El Ponent malait tot ho arrassa,
I els vèrts camps i la sang nos abrassa
¡Alcem murs , alcem rasers
protectors de nòstra casa...
i refresque nòstra llar
l'alenada de la mar!...

Vent de Ponent marsix la collita,
Vent de Ponent lo còr debilita
i el nafra i el crema gelat o brussent...
¡Vent de Ponent!
¡Vent de Ponent!»

Himne valencianiste. 1915

Lluís Cebrian Ibor


Cartell de la Fira de Juliol. 1935
Josep Renau Berenguer

martes, 4 de octubre de 2016

¡Mireula be!

«¡Mireula be! Per la ciutat sansera
paseja, del Rey Jaume, la Senyera
del entusiasme al poderós arranch:
¡el que son sagrat símbol no venera
no té en les venes valenciana sanch!

Al seu passat nòstre previndre lliga,
donant als ciutadáns abrás etèrn,
el amor a la patria no es mustiga,
i es la Senyera la Valencia antiga
que vé a reviure l'esperit modèrn.

Es lo recòrt de nòstra noble història,
qu aplega a refrescar huí la memòria,
es lo payral bressòl, es tèndre llas,
es de Valencia la perpètua glòria
que may s'abat ni acava... ¡obriuli pas!»

La Senyera. 1881

Jacint Labaila


Las grupas. 1916

Joaquín Sorolla

lunes, 3 de octubre de 2016

Lo somni

«Pasetjan-me una vesprada
per lo fresch Guadalaviar,
no llunt de Montolivet,
front als arbres de Salvà,
gran gorja en lo Turia note,
y que les ninfes saltant,
al pare qu-alberch els dona
es proposen festejar.

Mentrestant que lo stol d'elles
dantsaba en alegre ball,
una tocant lo psalteri
gotjosa llohaba els sants:
los miracles de Ferrer
los detjunis de Bertran,
al patriarca Ribera
y tambe a Pere Pascual.

Un altra es posa en seguida,
ab llaüt d'or en la ma,
a recordar de Valencia
moltes glories militars:
de Moncada y de Coloma,
de Carroz el almirant,
de Valldaura y d'Aguiló
les haçanyes celebrà.

La terça del instrument
les dolces cordes polsant,
ab sa veu de rosinyol
al gran Vives, Perpinyà,
Núñez, Falcó, Polo y Castro
per ses lletres va cantar.

Mes profunda fon la cuarta,
referint d'esta Ciutat
los furs, y com contra els reys
los guardaven los Jurats:
com lo Asenci Vinatea,
de Llop de Gonent aidat,
de Lleonor y En Alfons
al desafur s'oposà.

Anaba a seguir la ninfa
a donar curs a son cant...
pero, sobre-l pit, lo Turia,
de colp deixant caure-l cap,
gemech fondo despedi
qu-en los contorns resonà.»

Lo somni. 1831

Vicent Salvà



"Processó del gremi de sastres"

Bernat Ferrandis. 1867

domingo, 2 de octubre de 2016

En el estanque del día

«En el estanque del día
se han mojado tus palabras.

El «no» sin eco posible
de tu voz embalsamada,
se está muriendo de frío
en los cristales del agua.

Mis «te quiero», salvavidas
inútiles de mis ansias,
son ceros siempre a la izquierda
de este amor sin esperanza,
de este amor, río dormido,
entre sombras y entre ramas;
de este amor, lirio sin nombre
deshojado en la mañana...

En la rosa de los vientos
clavé, mi amor, tus palabras.

Tu «no», payaso de circo,
dando la vuelta de campana,
al hacer una pirueta
cayó de la rosa al agua.
De nada sirvió el «te quiero»
último de mi garganta;
de nada sirvió la luna
que te mandé iluminada
con jazmines de mi llanto
y óleo de almendras amargas.

Tu «no», de arroz empolvado,
se deshojó sobre el agua...»

En el estanque del día

Rafael de León


Estanque de los Viveros

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sábado, 1 de octubre de 2016

Dolor

«Quisiera esta tarde divina de octubre
pasear por la orilla lejana del mar;
que la arena de oro, y las aguas verdes,
y los cielos puros me vieran pasar.

Ser alta, soberbia, perfecta, quisiera,
como una romana, para concordar
con las grandes olas, y las rocas muertas
y las anchas playas que ciñen el mar.

Con el paso lento, y los ojos fríos
y la boca muda, dejarme llevar;
ver cómo se rompen las olas azules
contra los granitos y no parpadear;
ver cómo las aves rapaces se comen
los peces pequeños y no despertar;
pensar que pudieran las frágiles barcas
hundirse en las aguas y no suspirar;
ver que se adelanta, la garganta al aire,
el hombre más bello, no desear amar...

Perder la mirada, distraídamente,
perderla y que nunca la vuelva a encontrar:
y, figura erguida, entre cielo y playa,
sentirme el olvido perenne del mar.»

Dolor

Alfonsina Storni



Elena Sorolla en la playa

Joaquín Sorolla