sábado, 21 de octubre de 2017

Al final de l'avinguda del Port

«Marxàrem cap la zona portuària, ja que Tomàs representava un magatzem de queviures a la zona est de la ciutat. Si més no, sabíem en què treballava. L'empresa s'anomenava SOVAL, tenia la residència a Cullera i una delegació comercial a València. Abans de visitar els clients passàrem pel bar El Boquerón, situat en una boca de carrer al final de l'avinguda del Port».

Gràcies per la propina

Ferran Torrent


Avenida del Puerto. 1946

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viernes, 20 de octubre de 2017

Al Café de España

"Íbamos tras la comida al Café de España. [ ... ]. Traspuesto un zaguán losado de mármol blanco, se entraba a un primoroso salón árabe, con frisos de alicatados azulejos. [ ... ]. Y de allí se pasaba a una vastísima sala decorada por los más ilustres pintores valencianos. En un extremo, sobre estrado, se veía un magnífico piano Erard» 

Valencia

José Martínez Ruiz "Azorín"


Encima del Café de España

https://sites.google.com/site/antiguoshotelesdevalencia/



Café de España

Subida por Ana Soriano Sanchis‎ a VAHG







Café de España

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jueves, 19 de octubre de 2017

Tales son las Torres de Cuarte y de Serrano

«Valencia es la ciudad, donde en lo antiguo, gozando de civilización extremada se han realizado obras de puro lujo. Tales son las Torres de Cuarte y de Serrano.»

Valencia

José Martínez Ruiz "Azorín"


Torres de Quart

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miércoles, 18 de octubre de 2017

Y el atalayar del soberbio panorama desde el Miguelete

«¿Podremos nunca olvidar las madrugadas en que bajábamos desde las tierras altas? [ ... ]

El sol comenzaba a esparcir su clara lumbre sobre los naranjales. Era tibio el ambiente de la mañana, el azahar ponía un grato, tenue perfume en el aire. Íbamos desde la casa solariega del pueblo hacia la vida libre del estudiante. ¡Cuántas veces hemos visto al pasar por los claustros de la Universidad, al buen Luis Vives de bronce con su boina, colocado en medio del patio! iQué muchedumbre de recuerdos los de esta hermosa y clara ciudad! Allí estaban las tiendecillas de los libreros de viejo [ ... ]; allí la Biblioteca Universitaria siempre desierta, siempre solitaria [ ... ); allí las fiestas ruidosas, populares y las enramadas de juncias y mirtos por las calles; allí los extensos paseos por la huerta, en las tardes plácidas y largas de la primavera; y el atalayar del soberbio panorama desde el Miguelete ...»

Valencia

José Martínez Ruiz "Azorín"


Vista desde el Miguelete

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martes, 17 de octubre de 2017

Volem vore pèl

«L'única protesta popular contra el règim que recorde s'esdevingué a causa de la decisió del capellà del poble de suspendre l'actuació de la vedette Rosita Amores al variétés que cada any se celebrava en les festes. L'església hagué de claudicar no sense que abans la guàrdia civil calmara, a colps de culata, els ànims del veïnat, que, al crit de «volem vore pèl», s'esvalotà contra les forces de l'ordre. Tot, al capdavall, forma part de la memòria col·lectiva; potser per això recorde, sense vacil·lacions, el dia que vam «debutar»: el dotze de maig de mil nou-cents seixanta-set, diumenge a la nit, al barri xino de la ciutat de València».

Gràcies per la propina

Ferran Torrent


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lunes, 16 de octubre de 2017

El agua lo cubría todo

«Noviembre y febrero son allá meses de lluvias torrenciales. En las calles cercanas al río preparaban las casas contra la inundación, ajustando unos tablones al dintel de la puerta. Mas en otro barrio opuesto un afluente también solía desbordar con las lluvias, y sus aguas iban a tenderse, lisas como un espejo enamorado de la imagen que refleja, sobre la llanura donde está asentada la ciudad.

Una mañana vinieron a buscarle al colegio a hora desusada. Llovía días y días, torrencialmente; y el agua desbordando ya por el prado, sería difícil para él volver a su casa en las afueras si se retrasaba un poco. Hubo que dejar el coche al salir de las últimas calles. Aquella avenida de castaños que antes tantas veces recorriera a pie, tuvo entonces que cruzarla en barca.

«El agua lo cubría todo, y al fondo surgían de la laguna los edificios extraños y exactos tras una delgada fila de árboles. Algunas gentes cruzaban confusas e inhábiles sobre puentes recién construidos con tablas. Mas casas y gentes parecían ahora breves y sin trascendencia, como si al privarles el agua de la acostumbrada base terrena (así ocurre con un navío al hacerse a la mar) dejara al descubierto su verdadera proporción y significado.

Ya en casa, tras de los cristales de un balcón, miró el jardín, que un muro protegía de las aguas. La laguna con sus frágiles puentecillos, negras líneas sin perspectiva bajo un plano cielo gris estriado de blanco por la lluvia, era como el paisaje de un abanico japonés que su madre tenía.

Al llegar la noche, derribados con el temporal los postes y alambres eléctricos, no había luz. A la claridad de las velas, un libro ante sus ojos soñolientos, escuchaba el viento afuera, en el campo inundado, y la lluvia caudalosa caer hora tras hora. Se sentía como en una isla, separado del mundo y de sus aburridas tareas en ilimitada vacación; una isla mecida por las aguas, acunando sus últimos sueños de niño».

La riada

Luis Cernuda


Vallejo. Octubre de 1957

Las Provincias

Subida por Ramón Sánchez Castelló‎ a VAHG

domingo, 15 de octubre de 2017

Empezar de nuevo

«Yo le tenía miedo a la oscuridad,
hasta que las noches se hicieron largas y sin luz.
Yo no resistía el frío fácilmente,
hasta que aprendí a subsistir en ese estado.
Yo le tenía miedo a los muertos,
hasta que tuve que dormir en el cementerio.
Más aún, yo le tenía miedo al espanto,
hasta que tuve que dormir en el crematorio.
Yo sentía rechazo por los rosarinos y por los porteños,
hasta que me dieron abrigo y alimento.
Yo sentía rechazo por los judíos,
hasta que le dieron medicamentos a mis hijos.
Yo lucía vanidoso mi pullover nuevo,
hasta que se lo di a un niño con hipotermia.
Yo elegía cuidadosamente mi comida,
hasta que tuve hambre.
Yo desconfiaba de la tez cobriza,
hasta que un brazo fuerte me sacó del agua.
Yo creía haber visto muchas cosas,
hasta que vi a mi pueblo deambulando sin rumbo por las calles.
Yo no quería al perro de mi vecino,
hasta que aquella noche lo sentí llorar hasta ahogarse.
Yo no me acordaba de los ancianos,
hasta que tuve que participar en los rescates.
Yo no sabía cocinar,
hasta que tuve frente a mí una olla con arroz y niños con hambre.
Yo creía que mi casa era más importante que las otras,
hasta que todas quedaron cubiertas por las aguas.
Yo estaba orgulloso de mi nombre y apellido,
hasta que todos nos transformamos en seres anónimos.
Yo casi no escuchaba radio,
hasta que fue la que mantuvo viva mi energía.
Yo criticaba a los bulliciosos estudiantes,
hasta que de a cientos me tendieron sus manos solidarias.
Yo estaba bastante seguro de cómo serían mis próximos años,
pero ahora ya no tanto.
Yo vivía en una comunidad con una clase política,
pero ahora espero que se la haya llevado la corriente.
Yo no recordaba el nombre de todas las provincias,
pero ahora las tengo a todas en mi corazón.
Yo no tenía buena memoria,
tal vez por eso ahora no recuerde a todos,
pero tendré igual lo que me queda de vida para agradecer a todos.
Yo no te conocía,
ahora eres mi hermano.
Teníamos un río,
ahora somos parte de él.
Es la mañana.
Ya salió el sol y no hace tanto frío.
Gracias a Díos.
Vamos a empezar de nuevo.»

Empezar de nuevo

Carlos Guillermo Garibay



La Glorieta. Octubre de 1957

Desolación

http://valenciablancoynegro.blogspot.com.es/…/blog-post_820…